martes, 14 de agosto de 2012

Lluvia de dos gotas”-


Dos gotas de lluvia hablan dentro de un paraguas de tela. Sobre la calle Paraná el agua corre en declive hacia el bajo, armando un poco de remolino con las últimas hojas del invierno tan extraño que nos va tocando. El dueño del paraguas lo cierra, protegido bajo un techo de lona verde y a la espera que su traje no sufra consecuencias. Puso la punta de metal arriba de su zapato derecho para ver que la lluvia va cediendo. Las dos gotas se juntan un rato a la sombra del paraguas, y hablan. De no quererse a las apuradas, de soñar justo el momento en que el clima decida unirlas de nuevo. Se prometieron no olvidarse de este dia de lluvia y buscarse en otro sendero. De pronto se abre el paraguas, el hombre parece decidido a retomar la caminata y aferradas, las dos gotas soportan estoicas la competencia despiadada. Se miran y van a ubicarse en la punta de metal algo oxidada. Por fin están juntas las dos gotas de lluvia. El hombre espera que corte el semáforo de Corrientes y escucha, no sabe de donde, un te quiero. Húmedo, de su paraguas abierto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario