lunes, 7 de mayo de 2012

Con mucho público, termina una Feria que puso un pie en el futuro

Por Guido Carelli Lynch

Hubo un ciclo de escritores jóvenes y fue fuerte la presencia del libro electrónico.

Analisis - 07/05/12
En una Feria que, según los organizadores, tuvo 1.250.000 visitantes –como el año pasado– el espacio lo es todo. Por eso, las editoriales multinacionales que dominan el mercado del libro en Argentina, España y América latina, se ubican en el punto neurálgico de esta Feria, en el ingreso del pabellón verde. Por eso, Horacio González el director de la Biblioteca Nacional, dice sin medias tintas que el gobierno nacional pretende ganarles espacio a Clarín y La Nación. Eso, en la Feria se traduce en metros y, en una buena ubicación estratégica. Por eso el stand de Presidencia y el del Gobierno porteño están en los muy visibles pabellones Azul y Amarillo, a diferencia de la enorme mayoría de los expositores institucionales, casi abandonados en el Pabellón Ocre.
Publicidad institucional y editorial, de eso se trata la Feria. Para los grandes grupos editoriales, las ventas aquí representan alrededor del 1% de sus ingresos anuales. Para las editoriales más modestas significa, antes que una oportunidad comercial, la posibilidad de exponer todo su catálogo. “En términos de negocios el momento fuerte son las Jornadas Profesionales, pero lo más importante es poder mostrar el catálogo entero”, asegura Daniel Divinsky, de Ediciones de la Flor, con muchas ferias encima.
Parecido al año pasado ”, ese es el diagnóstico que más se escucha en los pasillos de la Feria. Parecida en público y también en ventas. Sin embargo, el inicio estuvo lleno de dudas y temores. Los primeros diez días, hasta el viernes que inauguró el fin de semana largo del 1 de mayo, el público se hizo desear. Luego, gracias a los feriados y a los sueldos recién depositados, los visitantes vinieron a comprar.
“La primera semana arrancó floja –con un 20 % menos de ejemplares vendidos que el año pasado– pero el fin de semana largo fue un descontrol con una venta diaria de casi 2.000 ejemplares , así que a hoy estamos parejos”, confirma Florencia Ure, jefa de prensa de Random House Mondadori. Desde el Grupo Santillana confirmaron un movimiento similar. En Planeta, afirmaron que habían incrementado sus ventas en un 20%.
En el stand de Dickens, que liquida saldos de Planeta, el movimiento es incesante; pero su encargado José María Bastiari, lo toma con calma. Está convencido de que los ingresos no fueron iguales en todas partes. “Esta Feria es tranquila, se parece más a la de 2010 que a las de 2011. No hay tanta gente, la entrada es demasiado cara para una familia”, asegura.
Miguel Abeleiro, de la librería Galerna, dice que sus ventas se duplicaron, igual que el tamaño de su stand. “Es muy difícil recuperar los gastos. Esto es básicamente promoción”.
El segundo año de gestión de Gabriela Adamo como directora de la Feria se sintió en la programación y “Un futuro con libros” fue más que un slogan. De eso, del futuro, dieron cuenta el “Diálogo de escritores latinoamericanos”, con jóvenes escritores de varios países y las conferencias magistrales de Alberto Manguel, Carlos Peña y Rubén Fonana. El promedio de edad de los participantes de las mesas redondas bajó sensiblemente; la comunicación de la Feria contempló por primera vez las redes sociales y le dio voz al público. En lo que no hubo sorpresas fue en los autores que convocaron a mayor cantidad de gente; Claudio María Domínguez, Moria Casán y Martín Palermo estuvieron a la cabeza.
Anacrónica y de vanguardia. Con colas largas y lentas por un lado y venta de libros electrónicos –que aquí en la Feria creció un 300% aunque afuera todavía representa un 1% del mercado editorial– por el otro. O académica y popular, con Gianni Vattimo y la cátedra Roberto Bolaño por un lado y Eduardo Galeano, por el otro. En 45 mil metros cuadrados hay espacio para todo, menos para balances negativos.

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