
Dicen que los pentagramas
hicieron una huelga general…
Que las notas musicales y a las musas
des-arregladas , des-armonizadas y sin compás
las vieron moquear en un rincón
del barrio de Belgrano del siempre Buenos Aires.
Que un bandoneón , ronrroneando
sin remedio ahogaba su queja
mientras un coro de palomas
grisplomeaban esa tarde.
Dicen que fue una tarde de un febrero
en que todos –los ojos de papel-
de todas las muchachas del cielo
dieron la bienvenida al FLACO.
Dicen que en el mismo momento, las tizas,
cansadas de llorar… Se quedaron sin corazón.
