(Fragmentos)

Amaneció turbio el día,
destemplado y ceniciento,
nublado, ventoso, frío,
ventoso día de invierno.
Y amanecieron las almas
borrascosas como el tiempo.
Volaban las bajas nubes,
tocando los bajos techos,
mientras el viento jugaba
al arco con los sombreros.
Y caía una garúa
que calaba hasta los huesos.
De arriba abajo medíanse,
con altivez y recelo,
militares y paisanos,
adolescentes y viejos,
humildes y poderosos
y hasta mulatos y negros,
buscando los dos colores
en solapas y sombreros.
De pronto, una batahola
fue del uno al otro extremo
de la plaza y enseguida
sobrevino un gran silencio.
A la media hora
estalló un júbilo inmenso;
y aunque el sol ya se ponía
debió alumbrar un momento.
Germán Berdiales, argentino (1896-1975)
Maestro, escritor, poeta y periodista, Germán Berdiales es recordado como autor
de una fecunda serie de textos escolares que incentivaron el hábito de la
lectura. Su biografía es ejemplo de que la nuestra fue tierra de grandes hombres
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Amaneció turbio el día,
destemplado y ceniciento,
nublado, ventoso, frío,
ventoso día de invierno.
Y amanecieron las almas
borrascosas como el tiempo.
Volaban las bajas nubes,
tocando los bajos techos,
mientras el viento jugaba
al arco con los sombreros.
Y caía una garúa
que calaba hasta los huesos.
De arriba abajo medíanse,
con altivez y recelo,
militares y paisanos,
adolescentes y viejos,
humildes y poderosos
y hasta mulatos y negros,
buscando los dos colores
en solapas y sombreros.
De pronto, una batahola
fue del uno al otro extremo
de la plaza y enseguida
sobrevino un gran silencio.
A la media hora
estalló un júbilo inmenso;
y aunque el sol ya se ponía
debió alumbrar un momento.
Germán Berdiales, argentino (1896-1975)
